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3. CARACTERÍSTICAS DE LA
CHARLA
1. Objetivo: Muchas
personas se resisten a escribir un objetivo antes de redactar
cualquier programa de radio. Aducen que esto le corta la creatividad.
Puede ser. Sin embargo, para lograr que el mensaje quede bien
claro en el oyente, hay que partir de un objetivo bien preciso.
Esto es una gran ayuda y garantía. Le ayudará a dar en el blanco
y a quitar argumentos y razonamientos superfluos.
2. Motivación: Motive
al oyente. Capte su atención. Despierte su interés y entusiasmo.
3. Comunicadora: Establezca
una comunicación personal con cada oyente y dialoga con él. Lo
involucra hasta tal punto, que lo invita a pensar juntos.
4. Vivencial: Parte
de una situación vivencial, trasluce calor humano. Para ello se
apela a la experiencia del oyente, para que sienta el palpitar
del corazón y no los razonamientos fríos del cerebro.
5. Una historia: A
la gente le fascina escuchar historias, saber qué hacen y dicen
las otras personas. La radio, como medio oral, ha asumido el rol
de contar, relatar, narrar historias. Por eso en todos los formatos
radiofónicos encontramos historias que suenan reales y verosímiles.
Así captamos la atención y despertamos el interés de las personas
interlocutoras. Mientras más vivencial sea la historia, más calará
en el corazón de la audiencia.
6. Clara: El nivel
del lenguaje es claro, sencillo y descriptivo. Usa metáforas y
comparaciones. Da muchos ejemplos. Despliega imágenes auditivas:
hace ver el tema, induciendo a la reflexión; lo hace sentir en
el nivel afectivo y lo hace vivir llevando a la acción. Va de
lo sencillo a lo complejo. Es progresiva y relevante. Aporta algo
nuevo, aun tratando cosas trilladas.
7. Participativa: Insistimos
en que el mensaje debe ser completo, pero el charlista no debe
darle todo digerido al oyente, no debe dar todas las respuestas.
Tiene que estimular la reflexión, para que el oyente examine las
ideas y saque sus propias conclusiones. Invita al oyente a involucrarse
en una acción, o le da elementos para tomar una decisión.
8. Breve: Popularmente
se dice —y con razón— que "Lo breve, si es bueno, es dos
veces bueno. Y si es malo, es menos malo". Este es un género
muy árido, difícil de manejar. Por ello está desapareciendo de
la radio, ya que muy pocas personas lo dominan. De ahí que se
recomienda su brevedad. Se dice que no debe exceder los cinco
minutos, pero no existe regla fija. Hay personas capaces de hablar
10, 20, 30 minutos y mantenernos interesados; en cambios, otros
hablamos 30 segundos y dejamos a la audiencia bien dormida.
9. Amena: Generalmente,
la charla informa de manera entretenida. Enseña con humor y alegría,
sin abusar de los cortes musicales ni del palabrerío inútil. Sin
embargo, depende del tema, del enfoque y del charlista. Ciertos
temas sociales y la misma problemática del SIDA son temas difíciles
de abordar.
10. Conclusión: El
final es vibrante como el principio. Es la puñalada que
deja al oyente con herida de muerte. Lo deja pensando, reflexionando.
Por más que quiera no puede quitarse de encima los razonamientos
escuchados... Se termina haciendo una recapitulación, preguntándose,
o se deja el mensaje tácito, para la reflexión.
Algunas pautas para escribir
una charla
El charlista
Como hemos dicho, los charlistas
suelen ser personas que vienen a la radio para conversar, platicar,
con la audiencia sobre un tema específico. Los charlistas que más
visitan la radio son los técnicos agrícolas, promotores de salud,
maestros y maestras, médicos, cooperativistas, sacerdotes, promotores
y defensores de los derechos humanos...
Otras veces, las personas charlistas
son de la misma radio, el director que da sus orientaciones, un
locutor o una locutora. Sin embargo, la persona que habla, platica
o lee una charla, no debe sonar como un lector, locutor o un comentarista.
Recuerde que la charla debe salir del alma, de la experiencia.
Por tanto, aunque esté leyendo, debe parecer que está improvisando,
y debe sonar y hablar con la gracia con que habla su audiencia.
Por ello, en muchas ocasiones,
los productores se ingenian un personaje acorde con las características
de la audiencia para que haga las veces de charlista. Por tanto,
no es extraño que a la hora de grabar una serie de charlas, se
busque a un actor o actriz para que las interprete. Desde luego,
tratando de ser lo más natural posible, sin sobreactuar y sin
sobredramatizar.
El charlista tiene que recurrir
a la imaginación, a la creatividad, a la tarea de comentar con
humor, inteligencia, elegancia, temas que de otra manera pasarían
desapercibidos por la audiencia.
La charla debe salir del
alma y compartir cosas comunes, propias de la vida cotidiana del
charlista y del interlocutor.
Sugerencias
Tomando en cuenta las características
de la Charla Radiofónica, Mario Kaplún, en su libro "Producción
de Programas de Radio: El guión. La realización", nos ofrece
varias sugerencias sumamente útiles, y se las presentamos a continuación:
Claridad
El charlista radiofónico no
puede ver a sus interlocutores ni percibir sus reacciones como
en una reunión; no sabe si está logrando o no su propósito de
ser atendido y entendido. Por otra parte, ellos no pueden hacer
ninguna pregunta para aclarar posibles dudas ni pedirle que repita
alguna frase. Debe, entonces realizar un máximo esfuerzo por expresarse
con transparente claridad. Prever las dudas que pueda despertar
en sus oyentes y responder a las mismas.
Sea claro y sencillo. Escriba
para que todos lo entiendan. Piense en su público. Nunca pierda
de vista para quien está escribiendo ni se olvide para qué escribe
usted.
Simplificación
Nos dirigimos a una audiencia
profana y no fuertemente interesada en el tema científico, económico,
etc., que queremos tratar. En una charla radiofónica, necesariamente
breve, no podemos dar una información extensa y profunda. La charla
sirve para motivar, para despertar una inquietud, no para ofrecer
una exposición detallada de un asunto. Se impone, pues, una simplificación.
Es ciertamente una limitación; pero no hay más remedio que asumirla.
Escriba sus charlas para motivar,
no para explicar. Simplifique los contenidos. Haga un esfuerzo
por ser simple sin caer sin embargo en la trivialidad ni en la
superficialidad. Sintetice, diga lo importante de una manera comunicativa
y sacrifique lo que no es tan importante. Concrétese a una idea
central y desarróllela en forma clara y convincente. Escriba sus
charlas para motivar, no para exponer.
Reduzca los datos al mínimo
Dado el corto tiempo de que
usted dispone, es preferible que el oyente retenga dos o tres
aspectos salientes a abrumarle con un montón de detalles de los
cuales él no recordará después ninguno.
Motivación
Las primeras frases son decisivas.
Es preciso captar desde el comienzo mismo el interés del oyente
para que siga escuchándonos y atendiéndonos. Para ello, lo mejor
es partir de lo conocido, lo cotidiano, lo familiar. Póngase
en el código experiencial del oyente. Arranque de lo que le interesa
al oyente, no de lo que le interesa a usted o a su institución.
Ejemplificación
Válgase siempre de ejemplos.
Delos en abundancia. Humanice su tema. Cuente hechos, casos.
Lenguaje
Tan sencillo y accesible como
sea posible. Palabras simples, familiares. Si tiene que nombrar
productos químicos, especies vegetales o animales, enfermedades
humanas, plagas de cultivo o de ganado, etc., emplee siempre el
nombre popular dado en la zona, y no la fórmula química o el nombre
científico. Prescinda de tecnicismos en la mayor medida posible.
Ud. no está hablando para sus colegas profesionales sino para
el público. Y cuando sea imprescindible utilizar una expresión
técnica, tradúzcala, explíquela.
Sintaxis
Frases cortas y directas.
Estilo
Sea coloquial e informal. Personalice
su charla, déle calidez, hable de persona a persona. A un oyente
o a un pequeño grupo de ellos, no a la gran audiencia. Involúcrese
a usted mismo en la charla. E involucre al oyente con el que está
conversando.
Escriba en estilo de conversación.
No se ponga solemne. No eche discursos. No trate de imitar el
empaque de los locutores profesionales. Siga siendo "usted
mismo".
Modestia
Manejo de datos y cifras
Pocos datos, pocas cifras.
Y esas pocas, elocuentes, significativas. Y siempre redondeándolas.
Recuerde: es mejor porcentaje que cifras absolutas y aún mejor
proporciones que porcentajes. Haga que el oyente visualice las
magnitudes con comparaciones gráficas.
Reiteración
Ya lo hemos señalado: la radio
es un medio fugaz. El oyente no puede "volver atrás"
para releer lo que no captó en una primera lectura. Reitere; repita
los puntos oscuros. Diga más de una vez lo mismo con otras palabras
más sencillas. Ponga ejemplos. Y el final de la charla, recalque
la idea principal.
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